Purgatorio

El Purgatorio lo planteamos como un laberinto donde el espectador iba haciendo un recorrido pasando por distintas estancias. Quisimos traducir el viaje expiatorio marcando un recorrido que conducía a los espectadores por las diferentes terrazas donde podían vivir su propia experiencia hasta llegar al final del recorrido.

Su peregrinación a través de las siete terrazas del purgatorio. Cada estancia fue asignada a un artista que preparó su creación para los visitantes. Habitaciones interactivas donde el espectador era el protagonista de lo que el artista había preparado para él: desde una sesión fotográfica estrambótica a interactuar con su propio cuerpo con pantallas digitales. Cada estancia era una nueva sorpresa, una mezcla de arte analógico y digital.